Jueves, 20 de noviembre de 2008
 
 
 
 
 
 
 
 
 
SUS PRIMEROS PASOS
 

Todo estaba listo ya para el inicio de la temporada 1994-1995. El primer objetivo era la liga interna de lo que hoy es el “IES José Hierro” y antiguo “IB José Hierro”.

Era el primer partido del Steaua no Beberé en su historia. Las ilusiones de todos estaban puestas en la victoria. Se habían reunido en el campo muchísimos... algún que otro aficionado. El clamor del público en el estadio solo era comparable con el ruido de una pluma de pato al caer de una mesa. Todo era expectación. Cinco pares de ojos (más los de los que estaban en el banquillo) estaban pendientes del silbido inicial.

Lo que antes de ese pitido era ilusión se convirtió en vergüenza. El Steaua no empezaba su andadura con buen pié. Quizá por el nerviosismo, o tal vez el compromiso que llevaban en sus espaldas para dejar a los aficionados con un buen sabor de boca, los muchachos de la camiseta blanca (pues ese fue el color elegido) no dieron una a derechas. Antes del pitido final, el estadio se vació (el conserje se fue a comer).

La plantilla al completo se fue cabizbaja y la vergüenza y el desconcierto se leía en sus rostros. Vergüenza por el abultado resultado en contra, y desconcierto porque ni siquiera habían visto por donde habían llegado los goles.

Esta derrota, que en personas con otras características (un poquito de orgullo y amor propio) habría supuesto un abandono total de la directriz que hasta ese momento llevaban, no hizo mella en sus miras de futuro.

 
 
 
 
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