Sábado, 4 de de 2010
 
 
 
 
 
 
 
 
 
EL NACIMIENTO DE UN MITO
 

Corría el año 1994, el calendario estaba abierto por la página de septiembre (aunque en realidad era octubre, pero es que eran muy dejaos) y un grupo de estudiantes de 1º de BUP andaban ilusionados con la idea de crear un gran club que aspirara a lo más alto, tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

Paso a paso, fueron colocando los ladrillos que habían de construir la gran entidad que tenían en mente. Estos visionarios alternaban sus horas de clase (educación física) con las de ocio (matemáticas, historia, ciencias, física, química, latín, inglés...) para poner a punto todos los aspectos y lubricar la gran máquina de precisión que estaban creando.

Se hizo un referéndum para encontrar un nombre al equipo. Tras no hacer ni puto caso al resultado, finalmente el equipo pasó a llamarse Steaua no Beberé.

Ya todo estaba en marcha. Rápidamente un equipo de diseñadores se puso a trabajar afanosamente en horario ininterrumpido de 8:30 a 8:45 y de 15:00 a 15:30 para confeccionar lo que sería el emblema del club.

Bajo estas líneas reproducimos el primer escudo del Steaua no Beberé. Curiosamente, este escudo nunca llegó a incorporarse a ninguna camiseta del equipo, tal vez porque entonces no tenían camisetas.

Otro aspecto importante que todo club debe tener, es un himno que refleje los valores e intenciones del equipo que lo toma como emblema. El Steaua no Beberé no iba a ser menos, y por ello, el equipo al completo se puso manos a la obra, y exprimiéndose el cerebro sacaron lo mejor que sus mentes privilegiadas pudieron crear, que es el himno que hoy conocemos (VER HIMNO).

Por supuesto, dado que el equipo, aún sin haberse presentado oficialmente ya ofrecía unos dividendos aceptables gracias al merchandising, el mercado pirata se hizo eco de estos datos y se tiró a la yugular de sus arcas, distribuyendo todo tipo de artículos con el escudo del Steaua no Beberé. Curiosamente las prendas y artículos falsificados eran de muchísima mejor calidad que los originales, por lo que pronto dejaron de fabricarse tanto los originales (por vergüenza) como los falsos (porque no salían rentables al no encontrar en el mercado ningún tejido de peor calidad que el utilizado en los originales).

 
 
 
 
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